9 de diciembre de 1931, España introduce el derecho al voto de las mujeres

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Clara Campoamor

EI 9 de diciembre de 1931 es un día recordado con orgullo por aquellos que defienden los derechos y las libertades del ser humano. Aquel día, las Cortes españolas aprobaron una de las Constituciones más avanzadas hasta entonces en términos de derechos reconocidos, era la Constitución de 1931. [leggi l’articolo in italiano]

La Constitución de 1931 preveía, entre otras cosas, el derecho a voto de las mujeres, que hasta ahora no estaba permitido. La introducción del voto femenino, ejercitado por primera vez en las elecciones de 1933, fue mérito del enorme esfuerzo de Clara Campoamor, diputada del Partido Republicano Radical. El artículo 36, que reconocía el derecho a voto, fue aprobado el 1 de octubre de 1931, después de meses de intensos debates parlamentarios.  Ni siquiera en Francia se había avanzado tanto.

Artículo 36. Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes. (Constitución española de 1931)

La aprobación del sufragio universal no fue nada fácil: Clara Campoamor encontró gran resistencia entre numerosos diputados, entre ellos, una de las pocas mujeres que se encontraban presentes en el Parlamento, (sólo había tres diputadas), Victoria Kent, del Partido Republicano Radical Socialista. Según Victoria Kent, no era el momento adecuado para conceder el voto a las mujeres, no porque no fueran capaces de decidir (algunos diputados habían argumentado un impedimento biológico de la mujer para tomar decisiones racionales), sino por motivos políticos.

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El Congreso de los Diputados en Madrid

De acuerdo con los análisis de Victoria Kent, la mujer española de aquel tiempo, fuertemente influenciada por la Iglesia católica, habría votado fundamentalmente a partidos de derecha, lo cual habría provocado la derrota de los partidos de izquierda republicanos, que acababan de vencer en las elecciones de 1931, después de la dictadura de Prima de Rivera. Este análisis derivaba del hecho de que en los días anteriores, el Presidente de las Cortes había recibido una petición firmada por 1 millón y medio de mujeres católicas pidiendo que no se aprobase la nueva Constitución como medida de defensa de la Iglesia católica.

Efectivamente, en las elecciones de 1933, en las que por primera vez pudieron votar las mujeres, los partidos de derecha vencieron, y se dio paso al periodo conocido como Bienio Negro. Sin embargo, los historiadores han rechazado la hipótesis de que esta victoria fuese debida al voto femenino: según la mayor parte de los estudiosos, la derrota fue causada por la división de la izquierda, que a diferencia de las elecciones precedentes, esta vez se presentó divida y enfrentada. La derecha, unida bajo el CEDA, se presentó compacta y logró la victoria.

La respuesta de Clara Campoamor a los argumentos de Victoria Kent fue muy famosa. En un discurso pronunciado en las Cortes en 1931 dijo:

“(…) Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho (…) Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella. (…)” Discurso completo aquí

En los últimos años, con ocasión de los 75 años de la victoria parlamentaria de Clara Campoamor por el reconocimiento del derecho a  voto de las mujeres, las instituciones (gracias a las presiones de algunos colectivos) han llevado a cabo iniciativas para dar un mayor reconocimiento a su figura. Recientemente ha sido erigida una estatua a su memoria en Madrid, muchas escuelas llevan su nombre, pero en el callejero de muchas ciudades españolas su nombre todavía es secundario en comparación con el nombre de muchos jerarcas de la dictadura o de personajes que poco tienen que ver con la defensa de la libertad y la igualdad de los seres humanos.

La Constitución de 1931

costituzione_1931_spagnaLa Constitución de 1931 tuvo una vida breve. El golpe de Estado de 1936 por parte del general Francisco Franco y la consecuente Guerra Civil, con la derrota de los republicanos, abrió las puertas a una larga dictadura que duraría hasta 1975. Hasta 1977 los españoles no pudieron volver a votar.

Para los opositores republicanos a la dictadura, un texto así de avanzado, (ni Francia ni Italia tenían un texto constitucional así de avanzado en los años 30), permaneció considerado como una referencia hasta 1978. El 6 de diciembre fue aprobado por referéndum un nuevo texto, conocido como Constitución de 1978, que se encuentra actualmente en vigor. Una Constitución moderna, pero según algunos analistas vinculados con la izquierda en algunos aspectos como la educación, derechos, el peso de la religión o la forma de gobierno,  por detrás de la del 31.

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